Sergio Ramos se intenta acercar al sevillismo en paralelo a afrontar un obstáculo dentro de la compra del Sevilla FC - ElSevillista.es - Información sobre el Sevilla FC, Sevilla Atlético, Sevilla Femenino y su Cantera

NOTICIAS


Sergio Ramos se intenta acercar al sevillismo en paralelo a afrontar un obstáculo dentro de la compra del Sevilla FC

El Sevilla FC afronta este 2026 atrapado entre una delicada situación económica, una incertidumbre deportiva persistente y un proceso de venta accionarial que avanza con más ruido que certezas.






Los grandes paquetes de acciones que dominan la entidad están en el mercado desde hace tiempo, pero las operaciones se ralentizan conforme los potenciales compradores profundizan en las cuentas reales del club y descubren una estructura financiera mucho más compleja de lo que aparenta a primera vista.

Los actuales accionistas vendedores quieren proteger su salida dejando el presente del Sevilla lo más atado posible. No se trata únicamente de vender al mejor postor, sino de exigir compromisos claros y por escrito sobre el futuro inmediato de la entidad, especialmente en lo relativo a una inyección de capital que permita alejar el fantasma de la causa de disolución y garantizar cierta estabilidad deportiva. En el club se maneja como referencia una aportación inicial cercana a los 80 millones de euros por parte del comprador, una cantidad relevante pero insuficiente para resolver de forma estructural los problemas financieros del Sevilla.

La realidad económica del club es severa. A la deuda neta reconocida, que ronda los 88 millones de euros, se suman obligaciones financieras de enorme peso: un crédito con Goldman Sachs ampliado hasta aproximadamente 178 millones y el crédito participativo de CVC, que supera los 100 millones. En conjunto, el Sevilla arrastra compromisos cercanos a los 300 millones de euros, sin contar proyectos futuros como la construcción de un nuevo Sánchez-Pizjuán, que exigiría una operación urbanística y financiera de gran envergadura. Todo ello convierte al club en un activo atractivo por historia y masa social, pero de alto riesgo en términos de rentabilidad inmediata.

Este escenario ha enfriado algunas propuestas que inicialmente parecían muy potentes. Fondos internacionales que llegaron a valorar al Sevilla en cifras elevadas han revisado a la baja sus ofertas tras analizar las cuentas con mayor profundidad, al comprobar que la inversión no se limita a la compra de acciones, sino que exige un esfuerzo económico posterior muy superior al previsto para sostener la estructura del club.

En este contexto ha irrumpido la figura de Sergio Ramos, que lidera un grupo inversor que ha realizado una primera valoración global del Sevilla en torno a los 400 millones de euros, aún sin descontar completamente la deuda. Su propuesta se encuentra en una fase muy inicial, pero ha generado expectación tanto por el peso mediático del exfutbolista como por su conocimiento interno del club, del consejo de administración y del entorno sevillista. En cualquier caso, incluso en este escenario, la compra implicaría necesariamente una posterior ampliación de capital para hacer frente a los compromisos a corto y medio plazo.

Paralelamente a este movimiento empresarial, Ramos ha vuelto a situarse en el foco del sevillismo desde un plano más simbólico. Su reciente intervención pública en defensa de la Cabalgata de Reyes de Sevilla, citando una frase asociada a Joaquín Caparrós - “En Sevilla hay que…- , ha sido interpretada como un gesto de cercanía hacia la ciudad y sus tradiciones en un momento especialmente sensible para la afición. En un Sevilla con el ánimo dividido entre la preocupación deportiva y el hastío institucional, cada gesto cuenta y se analiza con lupa.

Mientras tanto, los actuales accionistas siguen deseando una salida que les permita abandonar la gestión del club con un mínimo de estabilidad garantizada. Algunos, como José María del Nido Benavente, continúan presionando para que llegue una oferta sólida que les permita vender definitivamente sus acciones, tras no haber logrado regresar al consejo de administración. El precio deseado por acción, por encima de los 3.000 euros y cercano a los 3.500, sigue siendo uno de los grandes escollos de la operación.

El tiempo, sin embargo, juega en contra de todos. El Sevilla necesita capital, certidumbre y una hoja de ruta clara cuanto antes. La venta de sus acciones aparece como la vía más directa para la salvación económica del club, pero el perfil del comprador, su capacidad financiera real y su disposición a asumir riesgos marcarán el futuro inmediato de una entidad que vive más pendiente de sus despachos que de su césped.


– Recibe en tu móvil las noticias del Sevilla FC y su Cantera en nuestro Canal Oficial de WhatsApp.
-- --