El técnico del Sevilla FC lamentó la contundencia del 5-2 final, señalando que el plan de partido se desmoronó tras las decisiones arbitrales iniciales, aunque reconoció la superioridad jerárquica del conjunto azulgrana.
Con el eco de los cinco goles todavía resonando en el estadio, Matías Almeyda compareció en rueda de prensa con un tono analítico y realista. Tras la derrota del Sevilla ante el FC Barcelona, el preparador argentino no ocultó que la temprana ventaja local, marcada por dos penas máximas, fue un lastre insuperable para sus jugadores.
"Salimos bien plantados, pero ante un equipo como el Barcelona es muy difícil remontar dos penaltis en contra en tan pocos minutos", explicó Almeyda al inicio de su intervención. Para el técnico, el encuentro dejó de ser el que habían planteado tácticamente en cuanto el marcador se puso cuesta arriba de forma tan abrupta, permitiendo que el Barça aprovechara cada espacio generado por la necesidad sevillista de ir al ataque.
Al ser cuestionado sobre la legitimidad de las penas máximas que marcaron el devenir del choque, el "Pelado" prefirió mantener una postura diplomática, evitando críticas directas al estamento arbitral: "Prefiero no valorarlo; si los vieron, es porque eran penalti", sentenció con brevedad.
Almeyda también se refirió a las rotaciones de Xavi Hernández y la suplencia de Lamine Yamal, asegurando que no le pilló por sorpresa debido al calendario tan exigente del equipo catalán. "Tienen mucha calidad y jerarquía; la marcan con cualquier jugador que tengan", señaló, subrayando que el poderío colectivo del rival fue determinante para que el 3-1 antes del descanso fuera ya una losa pesada de levantar. Comparando este duelo con el de la primera vuelta —donde el Sevilla se impuso por 4-1—, Almeyda admitió que la intención táctica era similar, pero que los "intérpretes" y los incidentes del inicio cambiaron la historia. "El partido se modifica a los pocos minutos... ahí nace totalmente otro juego".
En medio de la derrota, el técnico encontró un motivo para el optimismo: el retorno de Rubén Vargas. El jugador disputó más de media hora de juego, algo que Almeyda calificó de "fundamental" para el tramo decisivo del campeonato. "Es un jugador bastante importante para nosotros y tenerlo en este tramo final va a ser clave".
Al cierre de la rueda de prensa, el técnico sevillista dejó una de las frases más crudas de la jornada al valorar el nivel de ambos conjuntos: "Noto la realidad de que jugamos con un equipo que juega para campeonar y nosotros que jugamos para otra cosa". Con esta declaración, Almeyda puso fin a una noche difícil, centrando ya su mirada en la lucha por los objetivos que le restan al club de Nervión en este cierre de temporada.
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