El Sevilla afronta el último partido en el Sánchez-Pizjuán con la permanencia a un solo punto, por lo que el encuentro debe acabar con fiesta, teniendo enfrente a un Real Madrid con ganas de acabar un curso turbulento, pensando en el futuro desde hace semanas
Se despide el Sevilla del Ramón Sánchez-Pizjuán por esta temporada, donde se ha sufrido muchísimo, celebrando menos triunfos de los deseados, pero mejorando en esta recta final, cuando más apretaba la zona de descenso, logrando ganar los tres últimos partidos, lo que ha sido vital para llegar a esta penúltima cita liguera con la deseada permanencia en la palma de la mano. El triunfo en La Cerámica ante el Villarreal, remontando un 2-0, ha sido un espaldarazo para el equipo con el que ha dado un paso importante hacia la meta.
García Plaza seguirá teniendo la baja por lesión de Manu Bueno, mientras que Isaac Romero, que fue baja ante el equipo groguet, podrá ser convocado, tras completar los dos entrenamientos previos al partido, confirmando su recuperación, pero es complicado que pueda ser titular. Por su parte, durante los pocos días que han habido para preparar el encuentro, Gudelj, Castrín y Ejuke han sido cuidados con mimo, ya que estuvieron muy justos ante el Villarreal en los dos primeros casos, mientras que el nigeriano ni jugó, así que su presencia en el once está en duda.
El sevillismo volverá a volcarse con el equipo, llenando de nuevo el Sánchez-Pizjuán dándole un doble colorido a sus gradas: blanco y rojo, los colores del club, tal y como ha pedido Biris Norte, conscientes de que aún deben dar un último paso para poder celebrar la consecución del objetivo, deseando que sea la última vez que pasan por estas situaciones tan agónicas, soñando con que con la nueva propiedad se empiece a tirar arriba desde el principio.
Pero, aunque pueda parecer lo contrario, no será un partido sencillo ya que, aunque el Real Madrid llega en un final de temporada muy convulso, no lo va a poner fácil, buscando acallar con triunfos las críticas y pitos de su afición, aunque ya los puntos no les sirvan de nada. Cómo se vio el jueves ante el Real Oviedo, jugadores como Gonzalo aprovechan sobremanera las oportunidades, tratando de convencer al club para seguir en la plantilla.
El ambiente en el club madridista es altamente difícil tras consumar la segunda campaña seguida sin títulos, con enfrentamientos entre compañeros, con el ataque de Mbappé al entrenador, Álvaro Arbeloa, tras el partido ante el equipo asturiano, la esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez... Un final de curso que corrobora la gravedad de la crisis, pero aún así siempre hay que respetarlo y estar al 100% para tratar de vencerles.
Perdieron el título liguero hace una semana tras caer en el Clásico ante el Barça en el Camp Nou, algo que ha sucedido por primera vez, y tras ello han llegado unos días con muchos problemas internos. En la plantilla desean el final de una temporada que empezó siendo ilusionante con la llegada de Xabi Alonso al banquillo, y está terminando como el rosario de la Aurora.
Llega Arbeloa al penúltimo encuentro con cinco bajas, todas por lesión: Rodrygo, Militao, Mendy, Fede Valverde y Huijsen. Una de las dudas es si Mbappé, tras el enfrentamiento a través de los medios de comunicación con Arbeloa, será titular junto a Vinícius, si tendrá otra oportunidad el canterano Thiago Pitarch, si por fin será titular Carvajal...
El conjunto blanco es el segundo mejor equipo como visitante tras sumar 34 puntos y, además, no conoce la derrota en el Sánchez-Pizjuán desde el 26 de septiembre de 2018, cuando cayó goleado por 3-0 en la jornada 6 de LaLiga. Desde entonces, ha ganado en cuatro ocasiones y empatado en una y, muchas ocasiones, con polémica arbitral.
El conjunto sevillista tiene una gran oportunidad para poner fin a esta malísima racha en casa ante el equipo merengue, jugando a favor la circunstancias del envite liguero porque, aunque parezca extraño, llega más reforzado moralmente que su rival.
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