Esta directiva nefasta ha conseguido que vea sin alegría el futuro, y si asumiendo que en un año estaremos peor
3 de junio y el Sevilla FC sigue con la misma directiva, tras romperse las negociaciones entre los accionistas, Sergio Ramos y su grupo inversor, Five Eleven Capital. Y, de momento, solo tenemos dos amistosos para la pretemporada y ninguna novedad para la próxima plantilla, estando altamente complicado hacer incorporaciones debido a la terrible situación económica del club. Incluso el entrenador, Luis García Plaza, y el nuevo director deportivo, Ignacio Navarro, tienen en duda su continuidad debido al proceso de venta que supuestamente sigue adelante.
Todo ello ha conseguido que vea sin ilusión el devenir del verano y el mercado de fichajes del Sevilla, lo mismo me ocurrió con la recién terminada, en la que no tenía ganas de ver los partidos, no teniendo ninguna ilusión por lo que pueda suceder con su confección, dando por hecho que por todo lo que está aconteciendo y la falta de economía que nos hará tener una plantilla menos competitiva que en la temporada recién finalizada, que ya es decir, y que se salvó de puro milagro y gracias a que la afición volvió a estar con el equipo y a apretar en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
Pero por todo ello, ya me he hecho a la idea de que la temporada próxima será aún peor y que, por ello, seremos uno de los tres equipos que ocupará posición en la zona de descenso. Con esta directiva, y aunque haya un nuevo milagro y se produzca la deseada venta, no confío en que haya posibilidades de tener una plantilla lo suficientemente capacitada para evitar lo que nadie quiere, pero que está cerca de suceder. Y eso, si sobrevivimos a la crisis económica.
¿Cómo voy a confiar en que un millonario turco, o un empresario americano, se preocupen realmente por nuestro club y esté diariamente al tanto de todo lo que suceda, y se implique sin descanso? Demasiados casos recientes hemos de personas similares que han comprado clubes, y han terminando dándole la espalda, con las consecuencias ya conocidas de pérdida de competitividad. Por eso, mi única esperanza era Sergio Ramos por su sevillismo y su enorme implicación en el proceso de compra, pero por culpa de la obsesión por los billetes de los accionistas todo se ha ido por el desagüe.
Ninguna ilusión tengo en el futuro próximo del equipo más grande de Andalucía, que unas garrapatas han dilapidado. Y, ojo, no solo hablo del futuro del equipo masculino, también del femenino, donde hay menos recursos económicos para la confección del equipo. Estoy cansado y hastiado por todo el proceso de compraventa, ya no tengo confianza en que nada positivo suceda en las próximas semanas. En mi mente ya tengo asumido que este año hubo un inesperado milagro, pero que un año estaremos llorando nuestro terrible regreso a Segunda División por una culpa unas personas innombrables que no se preocupan por el club, solo llenarse los bolsillos a su costa.
No soy pesimista, soy realista.
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