Los rojiblancos castigan a un Sevilla irreconocible en la primera parte y se llevan los tres puntos del Sánchez-Pizjuán (1-3). Miguel Sierra recortó distancias tras el descanso, pero la reacción sevillista no fue suficiente.
El Sánchez-Pizjuán volvió a vestirse de gala, pero esta vez la fiesta no terminó en Nervión. El Sevilla se encontró con la versión más contundente del Atlético de Madrid y terminó pagando muy caro un primer tiempo para olvidar. 1-3 en el marcador y primera derrota de la temporada para un equipo que llegaba lanzado después de sumar dos victorias en las dos primeras jornadas.
La noche comenzó con ilusión, pero pronto se convirtió en una pesadilla. El Atlético salió con una marcha más y encontró en Álex Baena a su gran protagonista. El internacional español volvió a demostrar el extraordinario momento de forma que atraviesa y lideró un vendaval rojiblanco que dejó al Sevilla contra las cuerdas.
El primer golpe llegó antes de que el conjunto de Luis García Plaza pudiera asentarse. Después apareció Ademola Lookman, que puso el 0-2 en el minuto 26, antes de que Baena volviera a aparecer para firmar el tercero en el 33. En apenas media hora, el Atlético había convertido el partido en una montaña demasiado empinada para los sevillistas.
El Sevilla intentó reaccionar antes del descanso, pero se marchó a vestuarios con un doloroso 0-3. Demasiado castigo para una primera mitad en la que los nervionenses estuvieron lejos del equipo intenso, valiente y competitivo que había ilusionado a la grada en las jornadas anteriores.
Tras el descanso apareció otro Sevilla. Los cambios dieron mayor energía al equipo y los locales comenzaron a pisar con más frecuencia el área de Jan Oblak. Miguel Sierra encontró el premio a esa reacción y recortó distancias para poner el 1-3 y devolver durante algunos minutos la esperanza a Nervión.
Pero el Atlético supo jugar con el resultado. El Sevilla empujó, lo intentó y buscó un segundo gol que pudiera devolverle definitivamente al partido, pero le faltó claridad en los metros finales. Incluso hubo reclamaciones sevillistas por una posible pena máxima sobre Kike Salas en el tramo final, aunque el VAR consideró que no existía infracción suficiente para señalar penalti.
Y así terminó la noche: 1-3 y tres puntos que vuelan de Nervión.
No hay que dramatizar. El Sevilla llegaba con seis puntos de seis y esta derrota no borra el buen comienzo de temporada. Pero sí deja una advertencia: contra equipos de la talla del Atlético, cualquier desconexión se paga. La primera parte fue demasiado mala y el Atlético no perdonó.
La afición sevillista se queda ahora con la reacción de la segunda mitad y con la sensación de que este equipo todavía tiene mucho margen para crecer. La ilusión no se apaga por una derrota, pero sí toca aprender de ella.
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