El recuerdo de Antonio Puerta sigue tan vivo en el Ramón Sánchez-Pizjuán y en la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios como aquel inolvidable 27 de abril de 2006, cuando su zurda cambió para siempre la historia moderna del Sevilla FC.
El acto, cargado de emotividad y sobriedad, ha congregado a directivos del club, miembros del cuerpo técnico, capitanes de la primera plantilla masculina y femenina, así como a familiares del jugador y representantes de las categorías inferiores,
La comitiva depositó un ramo de flores a los pies de la escultura de bronce esculpida por Constantino Gañán, que representa a Puerta en pleno despliegue físico sobre el césped. La figura sigue orientada de cara al nacimiento del sol, simbolizando la mirada eterna hacia el futuro y el camino a seguir para cada canterano de la carretera de Utrera. Para el sevillismo,
Puerta no es solo el autor del gol ante el Schalke 04 que abrió la puerta a la era dorada de títulos europeos. Es el paradigma del canterano que cumplió el sueño de vestir la camiseta de su vida, llegar a la Selección Española y encarnar los valores de casta y valentía.