El sevillismo vuelve a situarse en el centro de una batalla que va mucho más allá de los resultados deportivos. La Federación de Peñas Sevillistas San Fernando ha hecho público un duro comunicado en el que acusa al actual Consejo de Administración del Sevilla FC de intentar aislar a la institución peñística y dividir a una afición que lleva meses mostrando públicamente su descontento
El mensaje de la Federación es claro: la relación entre el club y sus peñas no puede construirse sobre favores, invitaciones o prebendas, sino sobre el respeto y el reconocimiento de la voz del sevillismo de base.
Según denuncia la Federación, el club habría decidido volver a prescindir de ella como interlocutor oficial, una decisión que interpreta como una represalia por las protestas de la afición y por el éxito de la gran manifestación celebrada el pasado mes de junio. Para la organización, se trata de una estrategia destinada a debilitar la capacidad de las peñas para actuar de manera conjunta y trasladar sus reivindicaciones.
Pero el aspecto más grave del comunicado tiene que ver con los contactos directos que, según la Federación, trabajadores del Sevilla FC estarían realizando con distintas peñas. El objetivo, siempre según la denuncia, sería romper la unidad existente mediante una serie de ofrecimientos concretos.
Entre ellos aparecen autobuses gratuitos para niños —aunque con exclusiones para determinados encuentros—, invitaciones y la posibilidad de disponer de asientos en el Palco Presidencial para representantes de las peñas.
Para la Federación, estos gestos no son simples atenciones hacia los aficionados. Los interpreta como una forma de intentar comprar la paz social y reducir la oposición existente entre buena parte del sevillismo. De ahí que reclame a sus peñas asociadas que rechacen esos ofrecimientos.
El verdadero debate: escudo o despacho
Más allá de los autobuses, las entradas o los asientos en el palco, el fondo del comunicado plantea una cuestión mucho más profunda: ¿a quién debe lealtad una peña sevillista?
La respuesta de la Federación es inequívoca: al Sevilla FC, a su escudo y a su historia, pero no a quienes ocupan temporalmente los despachos del club.
Esa distinción es fundamental para entender el tono del comunicado. Las peñas no son presentadas simplemente como grupos de aficionados que acuden juntos al estadio. La Federación las reivindica como parte esencial de la identidad del Sevilla y como una reserva moral capaz de mantener viva la voz crítica de la afición cuando las circunstancias lo exigen.
En ese sentido, aceptar determinados beneficios mientras se mantiene una posición crítica sería, para la organización, una contradicción difícil de justificar. No tendría sentido protestar contra una gestión durante la semana y después aceptar privilegios que pudieran condicionar esa misma capacidad de protesta.
Un sevillismo que reclama ser escuchado
El comunicado también refleja un conflicto que trasciende la relación entre una institución y sus peñas. Lo que está en juego es la relación entre la propiedad y los órganos de gobierno del club, por un lado, y una parte importante de su masa social, por otro.
La Federación considera que las protestas no pueden ser respondidas mediante el aislamiento de quienes las organizan o mediante intentos de fragmentar al colectivo. Al contrario, reclama que la crítica sea escuchada y que el club entienda que las peñas forman parte de su estructura social y sentimental.
El mensaje resulta especialmente contundente cuando recuerda que la fidelidad de las peñas no debe depender de quién ocupe el palco presidencial. El Sevilla FC, viene a decir la Federación, es mucho más grande que cualquier consejo de administración.
Y precisamente ahí reside el concepto de dignidad que da título al comunicado.
La unidad como respuesta
La palabra que más fuerza adquiere en el texto es unidad.
La Federación teme que una estrategia basada en el contacto individual con las peñas termine debilitando una respuesta colectiva. Si cada grupo recibe ofertas particulares y comienza a negociar por separado sus intereses, el movimiento asociativo pierde fuerza y capacidad para ejercer presión.
Por eso el llamamiento no se dirige únicamente al Consejo de Administración, sino también a las propias peñas. La organización les pide que mantengan una posición común y que no permitan que los posibles beneficios individuales terminen imponiéndose al interés colectivo.
Es una cuestión de principios, pero también de poder. Una afición organizada puede ejercer una presión considerable; una afición fragmentada pierde buena parte de su capacidad de influencia.
El Sevilla FC, por encima de todos
El comunicado termina apelando al sentimiento más profundo del sevillismo: el club pertenece emocionalmente a su gente.
La Federación no plantea su postura como una guerra contra el Sevilla FC. Al contrario, su argumentación parte precisamente de la defensa del club frente a lo que considera una gestión que está provocando un profundo malestar entre sus aficionados.
El mensaje, por tanto, no es "contra el Sevilla", sino contra una determinada manera de dirigirlo y relacionarse con su masa social.
La idea central puede resumirse en una frase: el sevillismo puede discutir, protestar y enfrentarse internamente, pero su dignidad no debería estar nunca en venta.
Porque una entrada, un autobús o un asiento en un palco pueden tener un valor concreto. La identidad de una peña, la libertad para protestar y la fidelidad a un escudo, en cambio, no deberían tener precio.
Y esa es precisamente la batalla que la Federación de Peñas Sevillistas San Fernando dice estar dispuesta a librar: mantener un sevillismo unido, crítico y con la cabeza alta, independientemente de quién ocupe los despachos del Sánchez-Pizjuán.
La fidelidad al Sevilla FC permanece. Los dirigentes pasan.
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