Manifiesta inferioridad ante uno de los aspirantes al título de Liga, y un panorama poco alentador ante una plantilla que no sube mucho el nivel de calidad
Llegaba el Sevilla al tercer encuentro de LaLiga EA SPORTS esperando al Atlético de Madrid en el Ramón Sánchez-Pizjuán con la satisfacción de haber conseguido los seis puntos disputados: ante el Rayo Vallecano en casa, y nada menos que en San Mamés ante el Athletic Club, lugar siempre complicado para todos los rivales. Y fue este encuentro el que hizo al sevillismo estar más feliz con lo visto por su equipo, ya que se goleó a un gran rival, dejando buena imagen y siendo eficaces en los disparos.
Por eso, aunque se sabía que el conjunto del Cholo Simeone sería duro y difícil de superar a pesar de jugar al calor de la fiel hinchada sevillista, lo visto en los primeros 45 minutos fue un gran baño de realidad del nivel del equipo que dirige Luis García Plaza, siendo infinitamente inferior y temeroso ante un rival que aprovechó bastante bien sus oportunidades, marcando los tres tantos en solo 33 minutos. La defensa sevillista fue de cristal, superado con enorme facilidad, sin apenas ser capaces de imponerse a los atacantes rojiblancos.
Una imagen muy preocupante para el devenir de la temporada, que ha dado al traste con la ilusión que había crecido. Pero el nivel del equipo es el que es, y ya se avisó que sería otro año duro en la pugna por continuar en la máxima categoría, a pesar de que los dos primeros partidos hicieran creer lo contrario. Hasta el fichaje estrella, el guardameta Vlachodimos, falló ante los colchoneros, lo que puede llevar a más preocupación.
Y a todo esto se suma que García Plaza sigue perdiendo piezas, siendo Oso el último en salir horas antes del encuentro, cuando había sido titular en las dos primeras citas. Y esto escoció bastante al entrenador, tal y como dejó patente en la rueda de prensa previa al encuentro ante el cuadro madrileño, dejándose notar su enorme enfado por esta nueva salida y la falta de refuerzos, teniendo solo 17 jugadores del primer equipo para este mencionado partido liguero.
Y, visto lo visto, como no haya un cambio en ese aspecto, de haber un mala racha de resultados, no creo que el técnico madrileño sea capaz de aguantar mucho más el desgaste que esto supone, tras comprobar su enorme enfado en rueda de prensa.
El martes se cierra el mercado de fichajes de verano (¡¡por fin!!) y siguen saliendo nombres relacionados con un supuesto interés del Sevilla (se me va el número de jugadores), pero nadie llega. Y, dada la delicada situación económica en la que continúa el club (aunque haya sevillistas que creyeran lo contrario por las salidas producidas), traer caras nuevas está costando mucho trabajo, teniendo que hacer muchos malabares el director deportivo, José Ignacio Navarro. Se está tragando que el Consejo de Administración siga liderada por José María del Nido Carrasco, con todo lo que ello supone.
Y, lo que pueda traer en estas últimas horas, no parece que pueda hacer crecer mucho el nivel de competitividad de una plantilla de baja calidad, justa para poder salvar el cuello una vez más, debido a la mencionada falta de liquidez. Por lo tanto, hay que asumir que lo se viene volverá a ser duro, y tratar de sumar puntos ante los rivales con el mismo objetivo que el nuestro: la salvación. El camino arrancó bien ganando al Rayo, que tiene muy mala pinta y, ahora, toca enfrentarse a otro, un Espanyol que ha empezado con muy buenas sensaciones.
Apretar los dientes y los puños, no creernos mejores que nadie, y luchar por salvar al equipo nuevamente. No hay otra cosa. Lo demás es hacerse ilusiones vanas.