Los blancos dominaron buena parte del encuentro, pero volvieron a encontrarse con un problema que terminó siendo decisivo: la falta de acierto. Los de Mourinho tuvieron varias ocasiones claras para adelantarse en el marcador, aunque no consiguieron aprovecharlas. El conjunto verdiblanco, más efectivo, supo esperar su momento. Y cuando llegó, no perdonó.
El Real Madrid salió decidido a llevar el control del partido y generó peligro desde los primeros minutos. Vinícius tuvo una de las ocasiones más claras, pero su disparo terminó estrellándose contra el poste. El Betis tampoco renunció al ataque y puso en aprietos a Courtois en varias llegadas. El encuentro se convirtió en un intercambio de golpes, aunque ninguno de los dos consiguió romper la igualdad. La Cartuja vivía una noche de máxima tensión.
Tras el descanso, Mourinho movió el banquillo buscando cambiar el rumbo del encuentro y darle más profundidad a su equipo. Sin embargo, el Betis de Pellegrini resistió las embestidas madridistas y mantuvo la calma en los momentos más complicados. Cuando todo parecía encaminado al empate, llegó el golpe verdiblanco en el tramo final. Parrott aprovechó un rechace dentro del área y puso el 1-0 desatando la locura en las gradas. El Madrid tenía que reaccionar a contrarreloj.
Los blancos buscaron el empate hasta el último suspiro y llegaron a marcar por medio de Espí, el tanto fue anulado por fuera de juego. Ya en el descuento, el Real Madrid tuvo una última oportunidad desde el punto de penalti, pero Mbappé no pudo superar al héroe de la noche, y si lo fue Álvaro Valles. El guardameta verdiblanco aseguró una victoria de enorme valor para los de Pellegrini. El Betis demostró carácter, eficacia y capacidad para sufrir. Mourinho, en cambio, se marcha de Sevilla tocado tras sufrir su primera derrota.

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