Baño de realidad sufrido por el Sevilla en Getafe tras comenzar por delante en el marcador.
Dura derrota para los de Luis García Plaza que no supieron hacer buena la ventaja de abrir el marcador en el Coliseum. Pese a irse de vacío, los hispalenses se mantienen en la sexta plaza, con 17 puntos, con 5 puntos de ventaja sobre su perseguidor inmediato, el Athletic Club. Primera vez en la actual campaña que los andaluces no suman nada ante un equipo distinto de los tres grandes.
Kike Salas ponía por delante al cuadro nervionense a los 19 minutos de encuentro después de un gran saque de esquina puesto por Félix Correia. El canterano suma ya 10 goles con el Sevilla FC en LaLiga, siendo el segundo defensa central sevillista con más tantos en el presente siglo (solo superado por Fazio con 12 goles). En la segunda mitad, los azulones se sintieron más cómodos, los visitantes se relajaron y llegaron los tantos de Ünal (68'), Satriano (73') y Mangala (90+4').
En disparos terminaron muy igualados ambos equipos. Los locales remataron 11 veces de las cuales 5 fueron dirigidos a la portería de Vlachodimos. Los rojiblancos tuvieron 12 tiros y 4 a puerta. Sin embargo, el peligro y la claridad en las ocasiones llegaron del lado azulón, con 1,58 goles esperados frente a los 0,73 de los hispalenses.
Manu Bueno se marchó expulsado en el descuento (90+1') tras impedir que el atacante getafense se quedara solo delante de Odysseas. Es la cuarta expulsión de un jugador del Sevilla en las 11 primeras jornadas, después de las de Sanganté, Isaac Romero y Kike Salas. Las amonestaciones restantes para los de Luis García Plaza fueron para Suazo (27'), Agoumé (77'), Castrín (77') y Sanganté (77'). En el lado de los de Bordalás vieron amarilla Davinchi (59') y Nemanja Gudelj (84').
Esto es Primera División. Relajación y te remontan un partido en cuestión de 5 minutos. El Sevilla pecó de no matar el partido ante los azulones al término de la primera parte, cuando tuvo los mejores minutos tras el gol de Kike Salas. La puntuación sigue siendo buena para un equipo cuyo objetivo principal sabemos, o deberíamos saber, y que no es otro que la salvación en la máxima categoría.