El equipo sigue asomándose peligrosamente al abismo del descenso
Tras el parón por los compromisos internacionales, el Sevilla regresó ayer domingo a la competición enfrentándose al colista, el Real Oviedo, en el Estadio Carlos Tartiere con nuevo entrenador, Luis García Plaza. Aunque la dinámica y el juego eran negativos, estos hechos hacían presagiar un resultado positivo. Pero no fue así, y el equipo dio una imagen aún más triste de las que dio en los últimos partidos con Matías Almeyda.
Ante el conjunto ovetense volvió a caer, sin dar muestras de rabia y reacción, y sumó la decimoquinta derrota en LaLiga EA SPORTS, quedando a solo dos puntos de la zona de descenso. Y la afición ha estallado, temiendo que la peor de las pesadillas se acaben plasmando, sin tener nada a lo que agarrarse para mirar al futuro con optimismo.
Y, además, los precedentes no juegan a favor del Sevilla. Y es que, en las dos anteriores ocasiones que el equipo sumó quince derrotas tras 30 jornadas, acabó confirmando el descenso a la Segunda División. Las dos ocasiones anterior fueron en la temporada 1996/1997, con siete triunfos y 20 derrotas, y en la 1967/68, con seis victorias y 16 derrotas.
Pintan bastos para un Sevilla FC que se está acercando demasiado al abismo, que podría, además, frenar la compra de club por parte del grupo Five Eleven Capital debido a que la deuda y la situación económica sería aún más insostenible, lo que haría que el futuro fuera aún más oscuro.
