Derrota del Sevilla FC en casa en un arranque fulgurante con golazo de Fofana que desniveló Rapinha con un hat-trick
El Sevilla FC se marchó del Ramón Sánchez-Pizjuán con las manos vacías tras caer por 1-3 ante el FC Barcelona. El conjunto sevillista plantó cara durante buena parte del encuentro, pero terminó sucumbiendo ante la pegada y el control del equipo azulgrana. Una noche que comenzó con ilusión para los locales acabó dejando un sabor amargo en Nervión, con un Sevilla que peleó hasta el final pero no pudo evitar la derrota.
El Sevilla resiste al Barcelona en un pulso de máxima intensidad
El Ramón Sánchez-Pizjuán vivió una noche de fútbol de altos vuelos con un empate entre Sevilla y Barcelona que dejó a ambos equipos con argumentos para lamentar que el marcador no se inclinara definitivamente de su lado. El 1-1 reflejó un encuentro intenso, con alternativas y momentos de dominio repartidos entre dos equipos que afrontaron el duelo sin renunciar a su identidad.
El Barcelona comenzó con mayor iniciativa, tratando de adueñarse de la pelota y trasladar el partido al campo sevillista. Los azulgranas movieron el balón con paciencia, buscando espacios entre las líneas de un Sevilla que optó por replegarse en determinados momentos y salir con velocidad cuando recuperaba la posesión. El conjunto local tuvo que emplearse a fondo para contener las primeras llegadas visitantes.
El equipo de Nervión, sin embargo, no se descompuso. A medida que avanzaron los minutos consiguió sacudirse la presión y encontrar mejores posiciones para atacar. El partido ganó en ritmo y el Sevilla comenzó a amenazar con mayor frecuencia el área azulgrana.
El golpe llegó en el minuto 21. Félix Correia encontró espacio por la izquierda y puso un centro al área que Youssouf Fofana aprovechó para adelantar al conjunto sevillista. El centrocampista apareció con determinación en zona de remate y su definición desató la celebración en las gradas del Sánchez-Pizjuán. El Sevilla había conseguido convertir su crecimiento en ventaja.
La respuesta del Barcelona fue inmediata. Apenas tres minutos después, Raphinha asumió la responsabilidad de devolver la igualdad al marcador. El brasileño recibió el balón, encaró a su defensor y, tras hacerse espacio, cruzó el disparo ante la salida del guardameta sevillista. El 1-1 devolvió al Barça al partido y confirmó el carácter abierto del encuentro.
Con el empate, los visitantes recuperaron parte del control territorial, aunque el Sevilla siguió mostrando capacidad para hacer daño cuando encontraba espacios. El conjunto azulgrana trató de acelerar sus ataques por las bandas, mientras los locales buscaron transiciones rápidas y aprovechar la energía de un estadio completamente entregado.
El choque entró entonces en una fase de máxima exigencia física y táctica. Cada pérdida podía convertirse en una ocasión y ninguno de los dos equipos consiguió imponer un dominio absoluto durante largos periodos. El Barcelona tuvo más presencia con balón, pero el Sevilla encontró argumentos suficientes para mantener la amenaza y evitar que el encuentro quedara bajo control visitante.
El empate, de este modo, fue el resultado de un partido en el que ambos conjuntos demostraron sus recursos. El Sevilla confirmó ante su público que puede competir de tú a tú contra uno de los equipos que ha comenzado la temporada con mayor fortaleza, mientras que el Barcelona volvió a mostrar capacidad de reacción cuando el partido se le puso cuesta arriba.
El Sánchez-Pizjuán terminó convertido en el escenario de un pulso equilibrado, intenso y de gran exigencia. Sevilla y Barcelona firmaron tablas en una noche en la que ninguno consiguió dar el golpe definitivo.
Tras el descanso, el Sevilla salió dispuesto a recuperar el control del partido, pero el Barcelona no tardó en volver a imponer su ritmo. Los azulgranas encontraron espacios y, en el minuto 52, Raphinha volvió a aparecer para poner el 1-2 en el marcador y dar la vuelta al encuentro.
El conjunto sevillista intentó reaccionar y buscó el empate con varias llegadas, pero el Barça se mostró más preciso en los metros finales. La sentencia llegó en el minuto 69, cuando Raphinha completó su hat-trick y colocó el definitivo 1-3.
Con el resultado en contra, el Sevilla no dejó de intentarlo y la afición del Sánchez-Pizjuán empujó hasta el último minuto. Sin embargo, el Barcelona supo administrar su ventaja y terminó llevándose los tres puntos. El conjunto de Nervión se marchó con la sensación de haber competido, pero también con el pesar de no haber podido mantener la ventaja que tuvo al inicio del encuentro.
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