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20 septiembre 2026

Martínez Munuera frena una ocasión del Sevilla y enciende la polémica ante el Barcelona

El colegiado detuvo el juego cuando Félix Correia encaraba una prometedora acción de ataque con el Sevilla buscando el empate ante el conjunto azulgrana


El Sevilla cayó ante el Barcelona por 1-3 en el Ramón Sánchez-Pizjuán en un encuentro marcado por la eficacia ofensiva del conjunto azulgrana, pero también por una decisión arbitral que provocó la indignación del sevillismo. Con 1-2 en el marcador, Martínez Munuera decidió detener el juego mientras el Barcelona tenía a Christensen tendido sobre el terreno de juego, justo cuando el Sevilla iniciaba una acción con opciones de generar peligro.

La jugada se produjo en un momento especialmente delicado del encuentro. El Sevilla buscaba el empate y el balón llegó a Félix Correia, que disponía de espacio para progresar hacia el área del Barcelona. Sin embargo, el colegiado valenciano optó por interrumpir el juego al considerar que la situación requería atención por la lesión del futbolista azulgrana.

La decisión provocó inmediatamente las protestas de los jugadores sevillistas y del banquillo. Desde la grada también se hizo evidente el malestar por una acción que, a juicio del entorno sevillista, cortó una oportunidad ofensiva especialmente prometedora.

La polémica no tardó en trasladarse fuera del estadio. El debate se centró en si Martínez Munuera debió permitir que la jugada continuara, teniendo en cuenta que el Sevilla se encontraba en disposición de atacar y que la lesión de Christensen no parecía impedir inicialmente la continuidad del juego.

Una decisión que llega en el peor momento

El contexto explica buena parte de la indignación en Nervión.

El Barcelona dominaba el marcador, pero el partido todavía estaba abierto. El Sevilla había conseguido adelantarse y, pese a la reacción visitante, continuaba buscando una oportunidad para volver a equilibrar el encuentro.

Por eso, el pitido de Martínez Munuera cayó como un jarro de agua fría sobre el equipo de Matías Almeyda. Una transición ofensiva quedó anulada y el Sevilla tuvo que volver a empezar desde una situación de balón parado.

La cuestión no es determinar si aquella acción habría terminado en gol. Nadie puede saberlo. El problema para el Sevilla es que la posibilidad de comprobarlo desapareció con el silbato del árbitro.

La jugada ha generado además diferentes interpretaciones entre los analistas arbitrales. Mientras algunas valoraciones consideran que el colegiado debió dejar continuar el ataque, otras defienden que la decisión entra dentro de las facultades del árbitro cuando existe una lesión que considera relevante.

El sevillismo vuelve a señalar al colectivo arbitral

La polémica se suma a la habitual desconfianza que existe en Nervión hacia las decisiones arbitrales. En Sevilla existe desde hace tiempo una sensación de agravio ante determinadas actuaciones y cada nueva jugada controvertida vuelve a alimentar el debate sobre el criterio aplicado por los colegiados.

En este caso, además, el momento de la interrupción resulta especialmente significativo. El Sevilla necesitaba atacar y encontró una vía para hacerlo. Martínez Munuera entendió que debía detener el juego. El resultado fue que una acción prometedora quedó anulada antes de que pudiera desarrollarse.

El árbitro no fue el único protagonista de la polémica. También el VAR vuelve a estar bajo el foco, aunque la naturaleza de la decisión dificulta que la tecnología pueda intervenir como si se tratara de una acción objetiva de fuera de juego, penalti o expulsión.

Y ahí reside otra de las frustraciones del sevillismo: el VAR ha cambiado el fútbol, pero no ha eliminado las interpretaciones arbitrales.

El Barcelona se lleva los tres puntos

Más allá de la polémica, el Sevilla deberá asumir que el Barcelona fue capaz de imponer su pegada. El conjunto sevillista compitió durante buena parte del encuentro, pero el equipo azulgrana encontró en Raphinha a su principal argumento ofensivo.

El 1-3 deja al Sevilla sin premio después de haber conseguido ponerse por delante y mantener durante muchos minutos la esperanza de sacar algo positivo ante uno de los grandes de LaLiga.

La derrota no puede explicarse exclusivamente por la actuación arbitral. Sin embargo, la decisión de Martínez Munuera queda marcada como uno de los episodios más discutidos de un partido en el que el Sevilla terminó reclamando que, al menos, se le hubiera permitido jugar aquella acción.

En Nervión queda ahora la sensación de que el marcador cuenta solo una parte de la historia. La otra vuelve a estar en manos del colectivo arbitral y de una decisión que seguirá dando que hablar.


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