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José María del Nido Carrasco: la presidencia que simboliza la crisis más profunda del Sevilla FC

Tras el final de la campaña 25-26, el sevillismo empieza a ver un futuro alterno con la posible llegada de Sergio Ramos a la presidencia. No obstante, la afición ha sufrido con la presidencia de Del Nido Carrasco, es por eso que la vamos a repasar.





La llegada de José María del Nido Carrasco a la presidencia del Sevilla FC, oficializada el 31 de diciembre de 2023, marcó el inicio de una de las etapas más complejas y convulsas de la historia reciente del club. Aunque llevaba años formando parte del consejo de administración y había ocupado puestos de responsabilidad dentro de la entidad, su nombramiento se produjo en un contexto extremadamente delicado tanto a nivel deportivo como económico e institucional. El Sevilla venía de cerrar un ciclo histórico de éxitos europeos, pero también de acumular errores estructurales que terminaron desembocando en una crisis de identidad, resultados y estabilidad que explotó definitivamente durante su mandato.

Una herencia marcada por el desgaste

Cuando Del Nido Carrasco asumió la presidencia, el Sevilla ya mostraba señales evidentes de agotamiento. El modelo que había convertido al club en una referencia continental gracias a las Europa League y a una dirección deportiva ejemplar había empezado a deteriorarse años antes. La dependencia económica de las competiciones europeas, el incremento excesivo del coste salarial, la necesidad constante de vender jugadores y varios mercados de fichajes fallidos habían debilitado progresivamente la estructura deportiva del club. A todo ello se sumaba una guerra accionarial cada vez más agresiva entre el consejo de administración y José María del Nido Benavente, padre del actual presidente, que terminó fracturando tanto al sevillismo como a la estabilidad institucional de la entidad.

Temporada 2023-24: el inicio oficial de una nueva etapa

La primera temporada de Del Nido Carrasco como presidente estuvo marcada por la continuidad de los problemas heredados y por la imposibilidad de recuperar la estabilidad competitiva del equipo. Aunque el relevo presidencial pretendía transmitir sensación de renovación, una parte importante de la afición interpretó el cambio simplemente como una continuación del modelo anterior encabezado durante años por José Castro. El equipo mostró enormes dificultades desde el inicio de la campaña, con una plantilla desequilibrada, numerosos futbolistas lejos de su mejor nivel cuyos salarios eran altísimos  y constantes dudas alrededor del proyecto deportivo. La sensación generalizada era que el Sevilla había perdido la identidad competitiva que durante tanto tiempo le permitió competir incluso contra clubes con mayor potencial económico.

A nivel institucional, el ambiente tampoco ayudó a estabilizar el club. La confrontación pública entre Del Nido Carrasco y su padre convirtió cada junta de accionistas en un escenario de máxima tensión, con acusaciones cruzadas, impugnaciones y enfrentamientos mediáticos que deterioraron gravemente la imagen del Sevilla FC. El club pasó de proyectar una sensación de estabilidad y fortaleza a convertirse en una entidad permanentemente rodeada de conflicto interno. 

Temporada 2024-25: la consolidación de la crisis deportiva y económica

La temporada 2024-25 supuso la confirmación definitiva de que la crisis del Sevilla ya no era algo puntual, sino estructural. El Sevilla volvió a completar una campaña muy alejada de los puestos europeos y convivió durante varias fases del curso con el temor a acercarse peligrosamente a la zona roja de la clasificación. La falta de continuidad en el banquillo volvió a convertirse en un problema constante y el club siguió acumulando entrenadores sin lograr consolidar una idea futbolística reconocible. La dirección deportiva también quedó muy señalada por el bajo rendimiento de muchos fichajes y por la incapacidad para construir una plantilla competitiva pese a las limitaciones económicas.

La vuelta de Joaquín Caparrós como recurso de emergencia simbolizó perfectamente la desesperación institucional y deportiva de la entidad. El Sevilla buscaba refugiarse en una figura histórica del sevillismo para intentar recuperar competitividad y estabilidad emocional en medio de uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.

Precisamente el aspecto financiero se convirtió en uno de los mayores desafíos de la presidencia de Del Nido Carrasco. La ausencia continuada de ingresos procedentes de la Champions League y de competiciones europeas provocó un deterioro considerable de las cuentas del club. La directiva defendió durante meses que la reducción drástica del coste salarial era imprescindible para garantizar la viabilidad económica de la entidad y llegó a señalar que la masa salarial había descendido desde cifras cercanas a los 180 millones hasta aproximadamente 110 millones de euros. 

Sin embargo, esa reducción también tuvo consecuencias evidentes sobre el rendimiento deportivo del equipo. El Sevilla perdió capacidad competitiva, disminuyó notablemente el nivel de su plantilla y dejó de ser un destino atractivo para futbolistas de primer nivel. El club entró así en una espiral muy peligrosa en la que la necesidad de sanear económicamente debilitaba todavía más el rendimiento deportivo, mientras los malos resultados reducían aún más los ingresos disponibles.

La ruptura entre la directiva y el sevillismo

Uno de los aspectos más significativos de la etapa de Del Nido Carrasco ha sido el deterioro de la relación entre la directiva y la afición. Las protestas contra el consejo se hicieron cada vez más frecuentes y el Ramón Sánchez-Pizjuán pasó de ser uno de los estadios más unidos de España a convertirse en un escenario de tensión constante. Las críticas hacia la gestión deportiva, la situación económica y la sensación de falta de autocrítica por parte de los dirigentes provocaron una fractura emocional muy profunda entre el club y buena parte del sevillismo.

Con el paso de los meses, el clima se volvió todavía más hostil y llegaron incluso a producirse episodios especialmente graves relacionados con amenazas y actos intimidatorios dirigidos hacia la cúpula del club, reflejo de la enorme crispación existente alrededor del Sevilla FC.

Temporada 2025-26: el miedo al descenso y la incertidumbre sobre el futuro

La campaña 2025-26 profundizó todavía más la sensación de decadencia que rodeaba al Sevilla. El equipo pasó a convivir seriamente con la posibilidad del descenso, algo prácticamente inimaginable pocos años antes cuando el club competía regularmente en Europa y peleaba por títulos continentales. 
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Paralelamente comenzaron a aparecer rumores relacionados con posibles movimientos accionariales y eventuales operaciones de venta del club. Desde Enero de este mismo año hemos ido informando acerca de la posible compra de Sergio Ramos de la mano de Five Eleven Capital.

La presidencia de José María del Nido Carrasco ha quedado marcada hasta ahora por una profunda crisis deportiva, económica e institucional que ha transformado radicalmente la realidad del Sevilla FC. Bajo su mandato, el club ha pasado de intentar mantenerse entre la élite del fútbol español y europeo a luchar por recuperar estabilidad y evitar una caída todavía mayor. La pérdida de competitividad, la fractura social, la guerra accionarial y el deterioro financiero han convertido estos años en uno de los periodos más difíciles de la historia contemporánea sevillista.


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